viernes, 18 de abril de 2008
...Pensé que lo había visto todo...
Buscar motivos
el por qué.
Pensar que lo has visto todo
saber que has vivido mucho
después de un par de años,
años insignificantes,
aún así...
Acumular tanta experiencia.
El por qué...
¿Por qué?
Bastó un día...
Un segundo...
Una pregunta...
Una afirmación
y una caricia...
y un beso...
Sí, pensé que lo había visto todo...
hasta que te vi.
~Te Amo~
Atte...
~Gabrielle~
sábado, 12 de enero de 2008
Instrucciones para llorar
Dejando de lado los motivos, atengámonosa la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la mano del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
[Instrucciones para llorar, Cuentos Completos/2, Julio Cortázar]
domingo, 16 de diciembre de 2007
...Something...

Y miraba por aquel gran ventanal, aquel reflejo de su vida, ese espejo de sí misma, de lo que sentía, de lo que era.
Aquello de opaco color, y tan brillante, tan paciente, tan igual... y único.
Trazaba rasgos ilegibles, por mero placer, por conocerse, por orgullo. Por necesidad, por sed, por hambre.
Era placer de letras, un vicio. Se conocía cada día más, cada lágrima más. Era orgullosa, por eso guardaba cada escrito en secreto. Era una necesidad inevitable, inoportuna, espontánea. Tenía sed y hambre de gastar tinta, papel, movimientos, pensamientos.
[Without A Name, Un Cuaderno Viejo, Gabriela Aguirre Gay]
domingo, 2 de diciembre de 2007
Silencio Amoroso
¿Ésa es tu respuesta?
¿Tu silencio afirma?
¿Sí? Silencio. ¿Niega?
¿No? Silencio. ¿Duda?
¿Qué? Silencio: tiembla:
bulle, cuando callo,
entre cuatro orejas.
Pero... ¡dime algo!:
más silencio. Pesa
como una granada
medio pechiabierta,
medio casi harta
de ser aún materia
del viento, de estar
tiembla que te tiembla
entre fronda y fronda
casi medio muerta
de risa, de oriámbar
la bocaza llena.
Medio casi hablas,
pero callas. Pueblas
tu voz de palabras,
pero cuando apenas
vas a pronunciarlas,
haces penitencia
de silencio, muda,
te arrepientes, piedra.
Pendo del silencio
tuyo, como esa
araña colgante
pende de su tela.
¿Sí o no? Responde.
¿Sí? ¿No? ¿Sí? Contesta.
Temes, ¿qué peligros?
Ninguno te acecha.
Lo que es peligroso
en una pareja
de amor, es callar,
porque sin la lengua,
discurre la carne,
poliglota terca.
Silencio. ¿Sí o no?
¿Sí? ¿Ya?... ¡Qué tristeza!
[Silencio amoroso, Poemas de adolescencia, Antología, Miguel Hernández]
viernes, 16 de noviembre de 2007
En el lugar más triste de mi pequeño planeta.
jueves, 8 de noviembre de 2007
La noche boca arriba

Salió de un brinco a la noche del hospital, al alto cielo raso dulce, a la sombra blanda que lo rodeaba. Pensó que debía haber gritado, pero sus vecinos dormían callados. En la mesa de noche, la botella de agua tenía algo de burbuja, de imagen traslúcida contra la sombra azulada de los ventanales. Jadeó buscando el alivio de los pulmones, el olvido de esas imágenes que seguían pegados a sus párpados. Cada vez que cerraba los ojos las veía formarse instantáneamente, y se enderezaba aterrado pero gozando a la vez del saber que ahora estaba despierto, que la vigilia lo protegía, que pronto iba a amanecer, con el buen sueño profundo que se tiene a esa hora, sin imágenes, sin nada... Le costaba mantener los ojos abiertos, la modorra era más fuerte que él.
[La noche boca arriba, Julio Cortázar]
sábado, 20 de octubre de 2007
Pág. 31
-Ha vuelto usted a S. Thala, ¿por qué?Ellos se miran.
-Se trata de un viaje.- Él se interrumpe.
Continúan mirándose, luego el rostro se aparta, la mano cae.
Permanecen así, sin hablar.
Mucho tiempo.
El ruido decrece.
El lugar se vacía.
Ellos miran, escuchan lo que tienen ante ellos. Mucho tiempo.
[Pág. 31, El Amor, Marguerite Duras]
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